La Quinta del Sordo y los misterios de Goya: El genio que transformó el entorno de Puerta del Ángel
Hay lugares en Madrid que desprenden una energía especial, y los límites de nuestro barrio son uno de ellos. Cada día pasamos cerca de la Ermita de San Antonio de la Florida o cruzamos los puentes del río Manzanares sin darles más importancia. Sin embargo, muy cerca de lo que hoy es la frontera natural de Puerta del Ángel, se levantaba una de las propiedades más enigmáticas de la historia del arte mundial: La Quinta del Sordo.
Hoy en el blog de Asocomerex cerramos nuestro mes de curiosidades descubriendo al vecino más ilustre y misterioso que pisó nuestras tierras: Francisco de Goya.
El refugio de un genio atormentado
En 1819, un Francisco de Goya ya anciano, completamente sordo y desilusionado con la situación política de España, decidió alejarse del bullicio del centro de Madrid. Buscando paz, compró una casa de campo con terreno situada en una colina colindante a nuestro distrito, muy cerca del río. Aunque la casa ya se llamaba “La Quinta del Sordo” por su anterior dueño (que también padecía sordera), el nombre pareció una jugarreta del destino para el pintor.
Fue entre esas paredes donde Goya, en la más absoluta intimidad, pintó directamente sobre los muros de su casa las famosas Pinturas Negras (obras cumbre como Saturno devorando a su hijo o El aquelarre). El ambiente rural, el aire del Manzanares y el aislamiento de esta zona inspiraron algunas de las obras más oscuras y revolucionarias del arte moderno.
Las leyendas de los túneles ocultos
La Quinta del Sordo (que lamentablemente fue demolida a finales del siglo XIX) siempre estuvo rodeada de misterio. Los mayores del lugar contaban que la casa conectaba con una red de túneles subterráneos que llegaban hasta el mismísimo Palacio Real y otras zonas de la capital. Se decía que el pintor o sus visitantes ilustres utilizaban estos pasadizos para cruzar el río de incógnito en los tiempos más convulsos de la monarquía.
Aunque la arqueología moderna ha desmentido parte del mito de los túneles kilométricos, lo que sí es real es que la zona estaba llena de canalizaciones de agua y pasajes ocultos de las antiguas fincas de recreo reales.
El arte y la pasión que permanecen en el barrio
La casa de Goya ya no está en pie, pero su espíritu rebelde, creativo y observador se quedó impregnado en las calles de Puerta del Ángel y el Paseo de Extremadura. Hoy, ese mismo ímpetu se respira en nuestros comercios: en los escaparates originales, en los talleres artesanos de la zona y en los emprendedores que, como Goya en su quinta, deciden apostar por este lado del río para crear algo único.
Conocer nuestra historia es el primer paso para valorar el lugar donde vivimos. ¡Gracias por acompañarnos en este mes de curiosidades vecinales!


